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Japón: Curiosidades

Efectivamente, Japon es otro mundo.
Todo es muy curioso, diferente, raro, friki…
Algunos ejemplos:
No hablan nada de inglés, creo que es algo que no quieren aceptar, pero hay información en inglés en los carteles de las estaciones de metro y la megafonía de los trenes. Que por cierto, los trenes son muy puntuales. Dicen que si ves que el tren se retrasa, es que tu reloj va mal…
Silencio. Hay silencio. En todas partes, aunque haya muchísima gente. En el metro piden que pongas el móvil en silencio. Las carreteras, llenas de coches, también son silenciosas. Ni los Ferraris se oyen al pasar!… Bueno, silencio, excepto en los centros de juego, que son ensordecedores. Ahí el volumen de la música y de las máquinas de juego a tope! Claro, que no son lucrativos, que las apuestas están prohibidas… Juegan a ganar bolitas de metal, que luego te cambian por regalos. Y luego vas a la tienda de al lado y te compran los regalos. Arreglado el problema…
Hoy en el restaurante donde he comido (pidiendo la comida en una máquina…) hemos tenido un pequeño terremoto. Nada, unos segundos. Y tan normal…
Esta todo muy limpio, pero cuesta un mundo encontrar una papelera. No se como lo hacen…
Los inodoros, fantásticos! Tienen chorritos de agua fría, templada, caliente, vaporizada, chorro concentrado y disperso, diferentes puntos de enfoque y ángulo de ataque, y sus sonidos para camuflar los tuyos por si te resultan embarazosos!… Y yo que sé qué mas, no he apretado todos los botones!
Y de los modelitos que visten las chicas sobre todo, ya ni hablamos. Hay un parque donde se juntan los domingos que es un show… Dicho esto sobre los modelitos, me parece muy bien que lleven lo que quieran; igual en Europa somos demasiado serios y monotonos…
Les encanta la tecnología, los robots y los neones. Hoy he cenado en el Robot Restaurant. Alucinante desde la misma entrada…

Y estos japos son tan amables! Hoy en el pub nos ha puesto los posavasos un chico de traje, y le he pedido la carta de bebidas. Nos la ha traído, y luego le he pedido dos gintonics. Se ha ido a la caja a pedirlos, y entonces me he dado cuenta que no trabaja aquí, que es un cliente más… Luego voy al mismo tio y le digo que si nos podemos hacer una foto (picture en inglés) y se va al de la barra a pedirle una pizza para mi!!! Jajaja!

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Japón: Iga, tierra de Ninjas

Dejo atrás las antiguas ciudades imperiales, Kyoto y Nara, y sigo camino del Monte Fujiyama haciendo escala en Iga, ciudad ninja, cuna del Ninjutsu. Aquí todo está influenciado por los ninjas, y se ven representaciones de ellos en todas partes: fotos, carteles, muñecos, decoraciones, etc. 
Me reencuentro con la agradabilísima compañía de Katja, una joven rusa que conocí en la isla de Itsukushima, cerca de Hiroshima. Después de ver el museo ninja, vamos a ver un pequeño espectáculo, ninja, claro… Muy entretenido. Y aunque no tenía mucho de ninja (o sí…), lo más curioso fue como mantenía una moneda rodando por el borde de un paraguas que a su vez también lo iba rodando. Pondré foto… Luego, después de una demostración de cerbatana reventando un globo, pidieron un voluntario que quisiera probar; sí, habéis acertado, salí yo… Y también reventé en globo! La gente, que el 90% eran japoneses, me aplaudió más que al ninja!… De premio me dieron un adhesivo…
En la comida pudimos comprobar una vez más la gran amabilidad japonesa: nos sentamos, y estaba todo en japonés, así que miramos algunas fotos del menú a ver que nos entraba por la vista. No hizo falta, ya que la chica de la mesa de al lado hablaba inglés y nos ayudó a interpretar la carta, pero acabamos pidiendo lo que estaba comiendo ella, que tenía muy buena pinta… Nos explicó que había un dulce típico del pueblo, duro como una piedra, y se espero a que termináramos de comer para acompañarnos al lugar donde los hacían, un sitio que pasaba totalmente desapercibido a la vista del transeúnte. Al paseo se unió el chef del restaurante, que se lanzó a hablarme con su escaso español. También supersimpático! Me enseño la revista local donde salía él haciendo una pose extravagante (para nosotros al menos…), y le pedí que se hiciera una foto conmigo en la misma postura. Él encantado! Ya veréis las fotos… Luego la chica japonesa nos llevó hasta la puerta de un café, y se fue, rechazando la invitación a unirse a nosotros. Sus actos, pura amabilidad…
Mañana a ver el Monte Fuji. Hasta luego!